En la mañana del 23 de enero, dos ejemplares de zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris) han varado y posteriormente fallecido en la playas de La Reya, de Puerto de Mazarrón y La Colonia, de Águilas. Ambos ejemplares están siendo gestionados por el equipo de veterinarios del Centro de recuperación de Fauna Silvestre del Valle. Además, fuentes cercanas a la asociación han informado de otros dos ejemplares varados hoy también en las costas de la provincia de Almería, en las playas de Carboneras y Pulpí.
ANSE muestra preocupación ante estos varamientos, ya que coincide con la presencia de varios buques militares en la bahía de Mazarrón. El zifio de Cuvier es una especie que se caracteriza por ser de hábitos profundos, donde pasa la mayor parte del tiempo, lo que dificulta su estudio. No obstante, su presencia en el ámbito de la bahía de Mazarrón y su entorno está documentada, al igual que la de otras especies de buceo de profundidad. Estas aguas incluyen además la Zona Especial de Conservación (ZEC) de los Valles Submarinos del Escarpe de Mazarrón, un área marina protegida de 154.080 hectáreas de gran valor ecológico como zona de alimentación y cría para cetáceos, tortugas bobas y aves marinas. Aunque no sólo las aguas delimitadas por la ZEC presentan una presencia regular de estas especies amenazadas, el mar de Alborán y el golfo de Vera en su totalidad son zonas de especial importancia para la conservación de las poblaciones de cetáceos, donde la comunidad científica la ha designado como Área de Importancia para los Mamíferos Marinos (IMMA), es decir, una buena candidata a convertirse en área marina protegida para estas especies.
Existen importantes precedentes sobre el peligro que suponen para los zifios el uso de sónares militares cerca de las zonas donde se encuentran presentes. El caso más mediático fue el de Canarias de 2002, en el que 14 animales llegaron muertos a la costa como consecuencia del uso del sónar de media frecuencia y alta intensidad utilizados en maniobras militares de la OTAN. Este caso sirvió para demostrar la relación causa-efecto, demostrando que el ruido submarino generado por este tipo de sónar induce cambios en el comportamiento de buceo de los zifios, provocando efectos similares al Síndrome de Descompresión Agudo Severo que afecta a los buceadores. Tras la publicación de estos trabajos se estableció una moratoria en aguas de Canarias que ha demostrado ser una medida de conservación eficaz.
ANSE se ha dirigido a la Comunidad Autónoma y al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para solicitar que se investigue exhaustivamente en las necropsias las causas de estos varamientos para esclarecer si pueden estar relacionados o no con la misma causa.